El miedo
04 / 10 / 2021
El miedo es una emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro o amenaza, ya sea real o supuesta, presente, futuro o incluso pasado.
Es decir, que el miedo es algo natural e inherente al ser humanos, que provoca unas reacciones químicas en el cuerpo y estas producen síntomas a nivel físico. Por ejemplo, el miedo puede provocar sudoración, y es una reacción incontrolable. Siguiendo con el ejemplo, el miedo aumenta el nivel de cortisol, que da lugar a un bombeo mas acelerado del corazón y por tanto la sangre circula a más velocidad para dar mayor aporte energético a los músculos, por si tenemos que salir huyendo, y el consecuente aumento de la temperatura corporal. Para mantener una adecuada temperatura las glándulas sudoriparas expulsan sudor para favorecer la refrigeración. Todo tiene un porque y un propósito, y está bien.
El problema viene cuando el miedo no esta justificado, es decir, ya no tenemos que salir corriendo delante de un oso o un león para salvar nuestras vidas, ahora nuestros miedos son a no llegar a final de mes, al médico, etc. Sin embargo, nuestra reacción física es exactamente la misma. Entonces ahora entra en juego nuestra capacidad para seleccionar lo que da miedo y lo que no. Tenemos que tener una mente fuerte para no sucumbir al miedo social e infundado, como es por ejemplo el miedo al dentista.
He conocido a muchos pacientes que no han acudido a una revisión dental simplemente por el miedo, y acuden cuando les duele algo y normalmente en esos casos es porque ya hay una lesión o problema de base, que a su vez, los tejidos al estar mas inflamados pueden estar mas sensibles al dolor. Con lo cual su miedo se hace realidad, el dentista duele.
Esa misma persona, si hubiera ido a una revisión rutinaria, si se le detecta algo leve, se soluciona sin dolor y habría entendido que el dentista no da miedo. El dentista no duele.
Hay casos en los que el paciente tuvo una mala experiencia en el pasado, en la infancia. Y claro, cada vez que se sientan en el sillón, reviven la mala experiencia y la traen al presente, aunque hayan pasado 30 años, lloran y se encogen como si volvieran a tener 5 años. En estos casos, forma parte de mi trabajo también, darles apoyo, explicarles que va a ser diferente, ser lo más amorosa posible y poco a poco, ir ayudándoles a superar el trauma.
Por suerte, cada vez son menos las personas que tienen miedo al dentista, pero si eres uno de ellos y llevas tiempo pensando en ir al dentista, actúa. Confía y llama a tu dentista. Tras superar un miedo siempre hay un aumento de autoestima y la satisfacción de un deseo alcanzado.