Un implante mola, pero un diente mola mucho más.
14 / 11 / 2022
Está claro que los implantes han logrado mejorar la calidad de vida a muchas personas que habían perdido los dientes y no podían masticar bien. Son una solución ideal ante una perdida dental, ya que son un sustituto de la raíz que se ha perdido. Esta raíz artificial se fusiona con el hueso y al cabo de unos meses se le puede conectar un diente de cerámica con el color, tamaño y anatomía de un diente real.
Sin embargo, como siempre, yo voy a apostar por la prevención y voy a trabajar a favor de que NO necesites un implante. Está claro que hay casos en los que no hay elección y la raíz se rompe por un golpe o accidente, por bruxismo o mala suerte. Como por ejemplo, si se rompe cuando te encuentras algo duro comiendo. Pero todos aquellos implantes que se puedan evitar, como los dientes que se estropean por caries o aquellos que empiezan a moverse por problemas de encías voy a intentar por todo los medios mantener la raíz natural.
Ya que una raíz natural tiene vida, propiocepción, contiene el nervio dental y tiene más defensas contra las bacterias. La naturaleza nos ha dado más raíces que dientes (me refiero por ejemplo que un molar superior tiene tres raíces) y nosotros las sustituiríamos por un solo implante (tres raíces naturales se quedan en una sola raíz artificial). Los implantes, al igual que los dientes necesitan mantenimiento, con una higiene cuidada y rigurosa. Incluso a veces más que los dientes naturales y por lo tanto no son infalibles.
Entonces, SI son un fantástico invento para recuperar la sonrisa y una buena masticación en el caso de que ya se haya perdido una raíz. Pero si todavía tienes raíz… Cuídala.
Cuídala mucho!!