Dime cómo duermes y te diré cómo rechinas
04 / 11 / 2020
Los dientes están diseñados para cortar, desgarrar y aplastar la comida. Para realizar estas acciones los dientes entran en contacto unos con otros. Todo contacto dental, que exista fuera de la masticación y la deglución, es un contacto extra que los dientes no están diseñados para tener. Es decir, que en condiciones normales, en reposo, mientras dormimos, mientras hablamos, trabajamos, hacemos ejercicio… Los dientes deben estar separados.
Sin embargo, en la consulta dental, podemos apreciar que estos contactos dentales extras se dan mucho más a menudo, más de lo que el diente está capacitado para soportar. Ha habido un aumento del número de pacientes jóvenes con grandes desgastes. Y esto es debido al bruxismo o rechinamiento.
Es decir, que estos pacientes producen contacto entre sus dientes durante mucho tiempo a lo largo del día o de la noche.
El máximo de tiempo al día en el que los dientes deberían unirse es de aproximadamente de 3 horas, que se reparten en las 5 comidas diarias que solemos hacer. Digamos que este es el tiempo máximo que los dientes deben soportar para poder llegar a la vejez con un desgaste adecuado.
Actualmente, debido a que durante el día absorbemos mucho estrés, presión laboral o familiar y las preocupaciones de cada uno, acumulamos mucha energía en el cuerpo que no nos damos el permiso de liberar.
Por la noche es, normalmente, cuando nuestro cerebro se toma la libertad de sacar toda esa energía por nosotros. Cuando nuestra voluntad se desactiva y ya no ofrecemos resistencia. Liberamos toda esa tensión acumulada, mientras dormimos, a través del rechinamiento o bruxismo de los dientes.
De hecho, se sabe que nuestro cerebro tiene más actividad durante la noche que cuando estamos despiertos. A través de los sueños y con el movimiento de los ojos en la fase REM, estamos liberando todas las emociones y sensaciones que nos han envuelto durante el día para poder procesarlo, es como una manera de archivar la información. De manera que el cuerpo revive y experimenta todo en los sueños, como si estuviera pasando de verdad. El cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario. Pudiendo llegar a generarse fuerzas muy intensas durante muchas horas.
En este proceso cerebral es muy frecuente que se produzcan movimientos mandibulares, contactos y fricción, haciendo que se ejerza una gran fuerza con nuestros poderosos músculos masticatorios, queriendo liberar un sentimiento de rabia, ira o injusticia que nos ha provocado un enfado o frustración. También puede darse en un momento puntual de mucho nerviosismo, como por ejemplo en época de exámenes, en la que nos autoexigimos mucho.
Como consecuencia a estos contactos el esmalte de los dientes se van desgastando, agrietando y/o astillando, dándose, en el peor de los casos, la posibilidad de fracturarse un diente si éste no es capaz de soportar la fuerza que recibe.
En consulta, cuando observo desgaste desproporcionado a la edad del paciente, el primer punto importante es hacerle consciente de su problema. Pues es frecuente que este hábito lo arrastre desde la infancia y como lo han hecho toda la vida lo consideran normal.
Una vez se hacen conscientes de su problema hay que dar un enfoque desde la meditación, conectar con las emociones para disminuir la tensión mandibular de forma voluntaria, hacer ejercicios de relajación, practicar yoga.. Pues el bruxismo no es más que un síntoma del estrés, como ya hemos dicho antes.
Como segunda opción, mientras el proceso de relajación se va dando (puesto que no es una tarea sencilla de conseguir) y sabiendo que no es la solución del problema, pero si es una ayuda para mitigar los efectos del bruxismo, en la clínica dental podemos realizar un protector llamado férula de descarga. Es una férula hecha a medida que se interpone entre los dientes impidiendo su engranaje. Con ella, se nos permite el libre movimiento, por lo que no se acumula energía en las articulaciones mandibulares, la musculatura se mantiene más elongada favoreciendo la relajación de los mismos y por último, y más importante para mí, no hay contacto directo entre dientes por lo que se conserva el tejido dental y no absorben fuerzas que pudieran fisurar el preciado esmalte.
Y tú, ¿conocías el bruxismo?
Si tienes alguna duda o crees que necesitas ayuda en este tema, no dudes en consultarme!