Somos lo que comemos. Es una verdad absoluta. Lo que comemos, es desintegrado por nuestro sistema digestivo y es transportado a cada una de nuestras células, así de simple.
Si te imaginaras a una de tus células, ¿que preferirías ver en ella?
Grasa, tóxicos, añadidos químicos… O por el contrario te gustaría verla llena de minerales, agua pura y proteínas..