La ansiedad, una vieja conocida
04 / 05 / 2021
La ansiedad, para muchas personas, es un lastre y desgraciadamente si no se controla como es debido va aumentando más cada día. Yo he sufrido de ansiedad muchos años. Cuando convives con esa sensación de inseguridad, te sientes imperfecto, a veces incapaz o sometido a mucha presión para cumplir con las expectativas (las propias o las impuestas por la sociedad), te acompaña esa sensación de tensión, nerviosismo y malestar es lo que conocemos como ansiedad.
Durante muchos años me invadía la ansiedad e intentaba tapar la emoción en lugar de enfrentarme a la situación que me lo provoca y de entender dicha emoción o entenderme a mí. Por ejemplo, he discutido con mi hija y acabamos enfadadas. Al cabo de un rato me siento mal si le he gritado, me envuelve sentimientos de enfado, incomprensión, culpa, arrepentimiento… Todo eso acaba en ansiedad y rápidamente me voy a la despensa a ver qué encuentro, normalmente algo dulce e insano. Los que no desean engordar, buscan otras maneras de lidiar con ella como por ejemplo, fumando, mordiéndose las uñas o masticando chicle durante horas. En el peor de los casos pueden desarrollar trastornos de alimentación como la bulimia.
El motivo de sentir la necesidad de llevarnos algo a la boca nos viene desde la infancia. Ya el cerebro del bebé recoge información, y en su escasa vida ya asocia el placer a la leche materna que es dulce y que va acompañado de unos brazos que nos arropan. Yo ahora llego mas allá, y pienso que cuando siento ansiedad en realidad lo que necesito son unos brazos que me recojan, una persona que me entienda. Y si no hay nadie a mí alrededor que pueda hacerlo, ser capaz de hacerlo yo misma. Sí, aunque suene raro, mirarme al espejo y decirme que todo va salir bien, tranquila, lo haces bien, etc.
Porque en realidad la ansiedad no es ni buena ni mala, simplemente es una emoción que te dice que hay un trabajo personal que hacer, un trabajo personal muy profundo de autoconocimiento. Desde este punto de vista, lo lógico habría sido analizar lo que ha pasado, si realmente siento que he sido demasiado dura puedo ir a disculparme, inmediatamente después de hacerlo, como por arte de magia, mis niveles de ansiedad disminuyen o desaparecen.
Superar la ansiedad no es fácil, pero es posible. Yo soy una prueba de ello. Si yo lo he conseguido, cualquiera puede. Pero sí que hay que tomar la decisión real de querer curarte y practicar cada día el autocontrol. Poco a poco serás capaz de ir controlando la mente, en vez de que sea tu mente la que te domine.
Una de las técnicas que uso para calmar la ansiedad es el Hoponopono. Una técnica y filosofía de vida de origen hawaiano, muy sencilla de llevar a la practica. Si quieres conocer mas sobre el tema puedes leer alguno de los siguiente libros que para mí fueron muy útiles.