¿Padeces problemas gástricos o intestinales?
29 / 03 / 2021
Es muy importante visitar al dentista. Aunque no duela nada, aunque sea solo a hacerte una revisión, lo más seguro que te diga que está todo bien.
Por suerte, visitar al dentista está bastante normalizado, pero antes no era así. Habían personas que la primera vez que visitaban al dentista era cuando tenían ya treinta o cuarenta años. Vienen a esas edades porqué nunca les ha dolido la boca, o si les ha dolido algo se han tomado un calmante y como se les ha pasado, no han pensado en acudir a la clínica.
En algunos casos, esto es un grave error, porqué si esa persona tiene por ejemplo una maloclusión, es decir, que sus dientes no contactan unos con otros, esto no duele (es decir, no nos avisa), pero puede tener graves consecuencias, ya que no aplastan correctamente los alimentos. Como si una prensa hidráulica tuviera huecos, o el rodillo de una apisonadora no fuera lisa, lógicamente no se aplastaría correctamente.
Esto implica que pasan al estómago en trozos relativamente grandes (debería entrar prácticamente hecho puré). Esto hace que la cantidad de ácidos que el estómago tiene que producir para deshacer los trozos de comida sean mucho mayores y trae consigo también consecuencias como muchos gases, reflujo gástrico, etc.
Con el tiempo, si el problema continua y el estómago se fatiga, a lo mejor ya no genera tanto ácido (o si el paciente se toma protectores estomacales y antiácidos), el alimento pasa al intestino aún sin deshacer completamente y se hacen tapones que lesionan las paredes intestinales, que dan lugar a estreñimiento y otros problemas más graves como divertículos.
Hay un caso en particular que me llegó a la consulta y quiero compartirlo con vosotros: El paciente había sido operado varias veces del intestino, decía haber sufrido de úlceras gástricas durante toda la vida. Aún arrastraba las consecuencias de su mala salud ¿Cuántos problemas de salud se habría podido evitar este paciente si hubiera venido al dentista en la infancia o adolescencia? Pues probablemente todos. Lamentablemente vino al dentista por un dolor de muelas a su edad adulta, el daño ya estaba hecho. Me da tristeza descubrir estos casos, cuyo tratamiento de ortodoncia en la infancia, le habría evitado tanto sufrimiento. O incluso aún llegado al punto de que no pudiera hacerse el tratamiento de ortodoncia, simplemente que el paciente tuviera el conocimiento de su maloclusión, se le explicaría que debe pasar más rato masticando y triturando la comida, aunque sea el último en levantarse de la mesa sería un adulto más sano, sin tanto dolor a sus espaldas.